Una enorme rehabilitación del de comienzó la noche del día 23.

Una que tendrá los carriles del en dirección a cerrados durante las horas de la noche hasta el 2014.

Los trabajos de construcción cerrarán los carriles en dirección a desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana de lunes a viernes, desde la medianoche hasta las 7 de la mañana los sábados y desde la medianoche hasta las 9 de la mañana los domingos.

El tráfico con destino a será desviado hacia el .

Los carriles en dirección a no se verán afectados.

Los paseos peatonal y de bicicleta permanecerán abiertos.

Leído en: ny1noticias.com

El nervio del puente de Brooklyn

Un paseo indispensable para captar la esencia de

Contrafuertes de piedra y una lírica catenaria de cables de acero. El crítico de arte comparó esta grandiosa obra de ingeniería con una torre Eiffel horizontal, a la que precedió en seis años.

No sé por qué, 2004 ha sido el año que más puentes he atravesado. Crucé el Moldava por el de Carlos. Crucé el Neva por el de la Trinidad. Crucé el Danubio por el de los Leones. Crucé el Moscova por el Novoarbatski. Crucé el Sava por el de Branko. Crucé el Tíber por el Ponte Sant’Angelo. Crucé el Sena por el Mirabeau. Crucé los puentes de hierro oxidado sobre el inmenso Paraná, en Gualeguaychu, y el no menos caudaloso río Santa Lucía a la entrada del antiguo Montevideo.

Y ahora estoy atravesando el por el de . ¿Cuál de ellos será el de mis sueños? Aún me quedan otros muchos puentes y ríos por transitar. El verano está agónico, pero se prolonga en la luz del atardecer. Dejamos atrás y vamos hacia pisando los tablones de madera del paso de peatones. Está a unos seis metros por encima del asfalto, rodado permanentemente por infinidad de automóviles. Desde aquí un suicida no podría alcanzar las aguas benéficas, sino que se estrellaría sobre los capós. Alcanzaría entonces una muerte más burda, menos heroica. ¿Qué pensarían Houdini o Robert Odlum? Este último fue el primero en saltar desde el . No lo hizo por ninguna causa justa, sino tan sólo por ganar una apuesta. La ganó, pero apenas tuvo tiempo para disfrutarla, pues a las pocas horas de llevar a cabo esta calculada proeza, murió repentinamente. Era mayo de 1885. El colgante, diseñado por , llevaba ya dos años funcionando.

Desde el paso elevado, los peatones que vamos siendo rebasados por los corredores y ciclistas tenemos más a mano toda la compleja nervadura. Sentado en uno de los bancos, colocados a cada poco, observo los cables inclinados y los cables verticales de suspensión sosteniendo las vigas del tablero. Estoy inmóvil en el aire, a mitad de camino entre y . El a mis pies: denso, deshabitado, sin fluir. Los dobles arcos neogóticos de despidiéndome, esperándome los de . Esta mitad del camino, este poder elegir entre continuar o regresar, esta tierra de nadie en medio del aire es, como escribió Whitman, la mejor medicina para el alma.

Columbia Heights

El alemán Roebling proyectó el . Un barco le aplastó un pie y murió gangrenado. Su hijo Washington continuó la obra. Contrajo la enfermedad del buzo y quedó parcialmente paralizado. Lo ayudó desde entonces su mujer. Él dirigió las obras asomado a una ventana del número 110 de Columbia Heights. Hart Crane, a quien se le debe la mitología literaria de esta gran obra de ingeniería, vivió años después en el mismo inmueble. “Cada vez que uno mira desde el puerto la línea del cielo de que cruza el río, es bastante diferente”. La casa no existe. Fue sustituida por un elegante edificio de apartamentos. Da al río y conserva la vista del en toda su grandeza. Después de vivir en este lugar durante el año 1924, tras finalizar el largo poema épico titulado El , en 1929, Crane viajó a México. Al retornar se suicidó lanzándose por la borda de El Orizaba a las aguas del golfo de México, en abril de 1932. de la alegría y del dolor. La madre del poeta pidió ser incinerada y sus cenizas fueron arrojadas al desde el de . Crane, por su parte, cuando murió, apenas contaba con 33 años, la mayor parte de los cuales los vivió como un borracho crónico. Así describió en estos versos al mito moderno de la técnica y la máquina: “Arpa y altar, trenzados por la furia. / ¡Cómo pudo el esfuerzo alinear tus cuerdas!, / terrorífico umbral y prenda del profeta, / oración de los parias y gemido de amante…”. Trabajaron durante 16 años para levantarlo más de medio millar de obreros. Muchos de ellos perdieron la vida.

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Manhattan Bridge

Manhattan

Siglo XX, (1912)

East River, New York, USA

Ingeniero

Suspension bridge

 

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